martes, 13 de marzo de 2012

Entrega Número 1

A manera de Editorial:  Bienvenidos al blog Letras Sueltas...y palabras sin cadenas, un espacio que busca acercar a los cibernautas (bueno, a los usuarios de la red) a los trabajos "literarios" de personas que, por diferentes causas (justas y/o injustas) se vieron ante el horror de ser enclaustrados bajo paredes frías, rejas inclementes y cadenas legales...personas que no son "libres"....pero que se esfuerzan día con día por liberarse de sus cadenas y expresarse con libertad........
     Desde algún lugar de México, van estas Letras Sueltas....y palabras sin cadenas...que sólo pretenden ejercer el derecho a expresar su sentir y su visión del mundo en el que les ha tocado vivir.....
     Cabe aclarar que los autores aparecen con seudónimos, con el único afán de proteger su integridad a través del anonimato.....
     Gracias a ti, lector, por darle una oportunidad a la palabra que busca la libertad...
.....se aceptan observaciones y comentarios....


PRIMERA ENTREGA

Cadáver Exquisito No. 1

La fuga de los sentimientos
Lo único que quiero es tranquilidad
Pero me quedé mirando
Arrastrando las preguntas
Ahora es mi momento y dejaré el pasado ahí, en el pasado
Soy una langosta con hambre de volar
Valor para mí mismo
Me molesta el ruido
En cien palabras la guerra
Ella lloraba con hermosura
Quisiera todo y nada
La noche se asoma y sigo aquí
Tres por tres sin llegar a seis
Amor y dolor, hijos de un mismo Dios
Motivación y alegría
Siempre me he preguntado qué misión tengo
Por eso le he suspirado
Amanece, la sombra renace
y la música muere.
                              Elaborado por: Eligio Ordóñez López, Irigoterias, L.R.M. y Caín Ángeles.



Caballo de ajedrez
movimiento de neuronas
en la jugada
dos por
tres

peón del ajedrez
absoluta totalidad
en el descubrimiento
reina absoluta
caída
que te amanece
en la vejez
ajedrez.
                             Irigoterias


Ahora que soy grande
Sabes, recordando mi infancia
Me doy cuenta que siempre has estado conmigo
Sin condición alguna.

Recuerdo que cuando era pequeño
No me soltabas la mano, porque temías perderme
Y yo solía enojarme, sin darme cuenta
que lo único que hacías era cuidarme.

Tú, siempre tan linda, atenta y cariñosa
No pensabas en otra cosa
Más que en protegerme.

Ahora que he crecido me doy cuenta
que lo único que querías era mi bienestar.
Hoy te doy las gracias por haberme dado la vida
Por cuidarme y por hacerme un hombre de bien.

Gracias por tus regaños y consejos
Porque sin ellos
No sería quien soy.
Te amo mamá.
                                        L. R. M.

Buscando sonidos
Me quedé observando la aspereza de sus dedos, su piel endurecida, rugosa, de líneas fuertemente marcadas que gritaban sin mentiras los tantos años de trabajo rudo.
            Hubo un momento en que pensé desilusionarlo de la empresa que iniciaba, pero mientras me afanaba en encontrar las palabras adecuadas, descubrí en sus ojos un sincero brillo de entusiasmo y no pude evitar un sentimiento amarrado de ternura que pronto se tornó en complicidad.
            Velozmente, llegaron hasta mí imágenes polvosas de tiempos más generosos. Lo recuerdo intenso, casi enajenado, blandiendo un azadón con los dedos firmes como garras, inmerso en el ritual que marzo exigía: reducir a polvo el ejército de terrones rebeldes que invadían su adorado terreno de labor. “Estoy preparando la tierrita porque ya mero llega la hora de la siembra”, me decía, mientras bebía un respiro, acosado por los rayos del sol de mediodía, que apenas lograban detener su viejo sombrero que ya lucía cansado de lidiar con tantos vientos, soles y lluvias. Esa misma tozudez la pude mirar trabajando en el monte, preparando la carga de leña.
            Me sorprendía la seguridad con que dirigía el filo de su hacha y los certeros golpes con que partía en dos hasta los nudos más duros de la madera seca. La firmeza con que sus manos sujetaban el mango de esta cruel y sacra herramienta, me hacía pensar en el águila mexicana, sujetando la serpiente. Dedos duros, recios, que gritaban con orgullo que a diario se hablaban de tú con la bendita naturaleza.
Desmonté de mis recuerdos al escuchar un brillo conocido: las cuerdas de una guitarra, pulsadas con timidez por unos dedos curtidos de tanto ser. Son los dedos campesinos de mi amigo, que aprenderán a construir sonidos para acompañar sus cantos de amores que, por tardíos, se enredarán entre esperanzas.
Eligio Ordóñez López

Desolación

La tristeza duerme a mi siniestra
Subyace
Desdibuja mis sonrisas
Sutil
Y etérea
Gotea en el despliegue plomizo
De la tarde

La tristeza se viste de ternura
Lacrimosa
Ebria
Bailando de la mano
De la muerte
Se despierta con el último gemido
Buscando a ciegas
Entre mis huesos
Bajo mis párpados
La gota de nostalgia
Que llene de fervor
Su inerme manto

La tristeza
Vive
Existe
Camina
Se levanta
Recorre el hastío
Colgada de mi arrullo

La tristeza es el ritmo
Lento
Espeso
Parsimonioso
Con que le digo adiós
A la esperanza

... y ella me dice adiós
Sonriendo.
                                       Caín Ángeles


Para una mujer especial
Hola mi amor. Estuve pensando en ti más que nunca y recordé los momentos maravillosos que he vivido contigo. Todos esos detalles de tu parte, que me hacen amarte cada día más.
            La felicidad que me has brindado desde el momento en que te conocí, el cariño que me das y que crece cada día más.
            En verdad creo que tienes un corazón de oro. Por eso quiero agradecerte el haberme dado una familia tan bonita; por estar a mi lado en las buenas y en las malas. No cabe duda que eres la mujer perfecta y hermosa que me hace estremecer siempre que estoy a su lado, la reina de la que me enamoré como un loco y esa locura crece cada día más.
            Sí, mi amor, me enloqueces con tu forma de ser; por eso, agradezco ese amor que me has dado, ya que es el motor que me impulsa a seguir de pie y a derribar cualquier obstáculo. Es un orgullo tenerte como esposa, porque cuando he estado enfermo me has cuidado, cuando he estado triste me has animado. La verdad no sé si pueda pagarte algún día todo lo que me has dado. Sólo espero poder corresponderte con respeto, cariño y amor, mi amada esposa.
L. R. M.

Ayeres
Ayer me miré en tus sueños,
tejías de dudas
un triste final feliz

ayer guardé mi utopía
en las notas inconclusas
de una melodía gastada

ayer casi encuentro a Dios
cuando pedí al horizonte
mostrarme el color del sol

ayer me miré en tus ojos
y no vi que detrás de mí
mi cruz paciente esperaba

ayer no adiviné este hoy
que me sembró ya sin ti
en un ayer que no empieza.
                                                                                 Eligio Ordóñez López


La historia perfecta
Ahora sí, ¡lo logré! Estoy seguro. He concebido el mejor y más auténtico de los cuentos jamás escritos. La más exacta, plena y perfecta historia jamás narrada.
            Sé que todos esperan conocerlo, que están ávidos y sedientos de leerlo. Les pido un poco de paciencia, sepan que está casi listo. Sólo estoy buscando las frases precisas y oportunas para relatarlo, las letras, los signos, los acentos… los puntos y las comas necesarios.
            Tengan calma, por favor. Las palabras están por florecer. Estoy casi a punto de encontrarlas.
Caín Ángeles



Ruido, amigo mío, de algunos enemigo y por otros maldecido. Te agradezco por haber entrado a mis oídos en el momento preciso, alejando la demencia que dejó la decadencia de luchar por descubrir lo que ha sido mi existir. Divino y doloroso como espinas de rosal; aunque, estoy seguro de que serás fiel compañero en este mundo tan vil.
L. R. M.

Lo que el alma siente
Papi, hoy la maestra me preguntó por ti, me sentí confundido, y a la vez apenado por no saber qué contestar.
¿Qué podía decirle? ¿cómo podía excusarte? ¿Cómo decirle que no te conocí, que era muy pequeño cuando te perdí?
¿Cómo decirle que me dolía el simple hecho de mencionarte, que prefería pensar que estabas de viaje? ¿Cómo decir que no sabía a quién culpar de que te hubieras ido?
¿Cómo negar la falta que me haces? Siempre que hablan mis hermanos de ti, salgo corriendo para que no me vean sufrir.
Sí papi, lloro de impotencia porque sé que jamás te veré regresar de ese largo viaje. Te confieso que aún no he podido llenar este vacío que has dejado.
Y aunque tu recuerdo me impulsa, tu ausencia me lastima. Pero no te pongas triste, sólo quería decirte lo que el alma siente.
También quiero que sepas que estoy muy orgulloso de llevar tu sangre. Por favor, alégrate, porque sé con certeza que si estuvieras aquí no me dejarías estar triste, porque tú eres muy alegre.
Y aunque un segundo sin ti es una eternidad, te seguiré llevando en mi recuerdo, en mi corazón y en mi alma. Te quiero papi.
L. R. M.

¿Dónde te encuentras, ruido?
apagado en el silencio,
¿dónde te encuentras, ruido?
Fugitivo de los cuerpos
¿dónde te encuentras, ruido?
amordazado de motivos
¿dónde te encuentras, ruido?
atrapado en los sueños
del crimen de los años
¿dónde te encuentras, ruido?
vagabundo de los niños.
                 Irigoterias

La música llora
Atardece en tus sienes
lo incierto y lo verdadero
hoy son sólo penumbras
            rostros entre las sombras

el sueño navega entre lágrimas
el futuro duerme
            muere la mañana.

tus manos evocan arcos, volutas
      arpegios y notas
            sonidos y trastes
                    rasgueos y bemoles
            diapasones, cuerdas
                    danzas y canciones

mientras te distraes
pintando la vida
                        con vivos colores
y alegras paredes
con trazos azules
claroscuros
flores
melancólico
callado y solo
tus suspiros dedicas
al pequeño recuerdo
que en maderas y albores
te aguarda perenne
                        cual cómplice fiel
de música y fiesta
            de sueños
                        amor y pasiones

cae la penumbra
vuelve el encierro
que te aqueja
cierras los ojos
y envuelves en sueños
tus alas
tus viejos anhelos

afuera llueve
            la vida transcurre
el frío desnuda la noche
y en un rincón del silencio
abrazas la sombra inerte
de tu amortajado vuelo

en la distancia
detrás de la puerta
late la música
que inquieta    pesarosa
anhela 
            suspira
                        añora
la nobleza suave y nítida
de tus encallecidas manos

en tu mirada clara
en tus transparentes ojos
baila en silencio una musa
y en tu hablar dolorido
florecen verdades
       se honran soledades

pintas de rojo la tarde
mientras aspiras encierros
y cultivas dolores
que jamás envejecieron

…a lo lejos
el cielo se desgrana
y la música aún te llora.
                                             Caín Ángeles


La fuga de los sentimientos
Esa tarde no pude más, compadre, saqué la pistola, madre de todos los desafíos y compañera de todos los defectos de un machismo tardío, y fui a buscarla para desaparecer todos los agravios y las dudas de mis sentimientos.  No obstante, y a pesar de la vergüenza, sólo cuatro disparos le di, uno por cada uno de los hombres con los que me engañó.
            A pesar de todas las controversias que puede causar una discusión, te juro que no era mi objetivo atropellar sus necedades; sin embargo, no me pude contener, ya le había invertido demasiado y al írseme el primer tiro, los demás se dieron por añadidura y, ni modo, así es el olvido.
            ¿Celos? ¡Qué va!, si hubieras visto la manera de mirar a aquel individuo, hasta el más tarugo lo hubiera notado, y ni modo de no lavar el honor después de tanto tiempo conservarlo. Una mirada es una mirada y un disparo, pues es un disparo.
            ¿Y qué le tenías que perdonar? Si cada que salía me ponía el mismo pretexto: “que se aburría, que ella no era de telenovelas, que este no era su sueño, que todo había sido un engaño…”; en fin, una muerte a balazos no es novedad, de algo se mueren los inconformes.
            Te lo dije compadre, ten cuidado con tus atenciones, no se vaya a malinterpretar, ya ves cómo son las personas. Que qué tarugo, que qué confianzudo, y por si las dudas… así nadie queda equivocado: tú al panteón por descuidado, yo a la cárcel por alterado y la comadre al gozo por solidaria.
            “Y todo por no estudiar” -gritaba Heladio. “Y todo por no estudiar” -gritaba desde la cárcel la tarde de su captura, en medio del lodazal, junto a su novia muerta.
Irigoterias

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