.....Que lo disfruten......y si pueden, retroalimenten este espacio con sus opiniones....
......¡Que fluya el sentir......Salud!
Cadáver exquisito No. 2
Mi corazón no duerme, sólo late por ti
A través del horizonte
Hoy cerré los ojos y miré lo que siempre quise encontrar
Soy el dulce consuelo del que sufre
Hay que pensar que algunas cosas son buenas y otras son mejores
Bebo las sedientas aguas de la ignominia
Lo creo más sincero
Una estrella más brilla en el cielo
Entre paréntesis, punto y coma
¿A dónde vas? No voy, ya estoy aquí… ahora soy
Yo le sirvo de alimento al mortal
Hay que disfrutar la vida, hasta en los peores momentos
Camino hacia el abismo, diáfano y sonriente
Porque lo pensé con firmeza
Mi decisión es aceptar la tuya
Por un rugido del viento
¿Ya escuchaste? El silencio dice que falta poco
Soy aliento para el afligido
Hoy puedes hacer buenas cosas, mañana también
Estoy fundido al suelo… cayendo… renaciendo.
Elaborado por: Eligio Ordóñez López (SHR), Misael Primero, Irigoterias,
M. A. M. C., Romak, Jonathan David Montserra y Caín Ángeles.
La Dama de Negro
Me impresionó desde la primera vez. Nunca imaginé que compartiría algunos espacios con alguien así; que estaríamos tan cerca y a la vez tan lejos. Mucho menos imaginé cuánto iba a significar en mi vida. Claro que yo ya había conocido otras mujeres, algunas fueron tan cercanas que grabaron en el templo de mis añoranzas los suspiros compartidos. Otras no lo fueron tanto, pero a veces en mis madrugadas rotas aún suspiro sus fragancias. Creí que ninguna mujer me reservaría sorpresas, y menos aún que me impresionaría tanto como esta dama a la que me estoy refiriendo.
Lo curioso del caso es que, al contrario de cómo me ocurría comúnmente con otras mujeres, a esta dama no he podido mirarla detenidamente a los ojos, no sé su color, su contorno, no sé ni la forma de sus pestañas. Tal vez tenga un bello arco formando sus cejas… y tampoco puedo describir su figura –cosa terrible para un varón que siempre ha sido admirador de los contornos femeninos–, pero esto se debe a su riguroso atuendo. Me desconcierta que sólo pueda verla fugazmente, no puedo exponerme a ser sorprendido en una deleitable contemplación, pues estoy seguro de que eso me traería serias y desagradables consecuencias; aun así, la supongo grácil y encantadora. Lo que sí conozco es su voz, cuando por razones de su trabajo la escucho por el altoparlante, su voz es agradable, modulada; en otras circunstancias creo que sería acariciante. Pero debo reconocer que por razones de su trabajo –vuelvo a justificar– también la he escuchado cerca de mí, autoritaria, exigente, dura… hasta intolerante. Otras veces la veo de lejos mientras se traslada de un sector a otro, o cuando desciende del comedor; hasta pienso que con otro atuendo sería como una reina o una princesa… Pero lo que me causa sensaciones más extrañas es verla cubriendo el puesto de la torre. En esas alturas se ve encantadora, inalcanzable, acechante. Mirarla ahí me estremece, me hace ver con claridad la posición en que me encuentro. Ella en lo alto se ve segura, disciplinada, imperturbable. Yo, aquí abajo, minimizado, devaluado, despojado de oropeles, con la incertidumbre adueñándose de mi vida.
De verdad que nunca imaginé que una mujer así causaría tanto impacto en mí, pero hablar de ella no está motivado por algún sentimiento de cariño, amor o alguna otra sensación como las que hicieron que sucumbiera en otras épocas. Éste es un sentimiento extraño, absurdo y angustiante; debiera ser irreal al encontrarme recluido en un sitio como éste, custodiado por varones y damas de atuendos negros… como la Dama de Negro.
Eligio Ordóñez López (SHR)
Cadáver exquisito No. 3
Cuando te beso me miras
Sólo un pensamiento
Oyendo tu lamento
Sentí el calor ya conmigo
Porque hoy tengo dios
Escucha mi corazón y vive
Adoro verte feliz
Que las puertas cierren
Morir es sólo despertar
Tus besos saben a cereza
En un abrir y cerrar de ojos
Caminaré sin rumbo, sin mirar
Oculto en tu paciencia
Estoy enamorado de la vida
La noche está fría
Esperanza tengo de verte
Prefiero mirarte hoy
Tu último suspiro me alienta.
Elaborado por: Eligio Ordóñez López (SHR), Misael Primero, Irigoterias,
M. A. M. C., Luis Guillermo Torres, Romak, Jonathan David Montserra, La Pequeña Princesa y Caín Ángeles.
Qué hermosa es la vida
La vida es hermosa en todos sus aspectos, desde el esplendor del primer grito, hasta el momento del último suspiro. Hay que saber disfrutarla porque es una bendición, a pesar de haber vivido una infancia tan dura como las claras aguas.
Con el transcurrir del tiempo se adquiere razón, una razón que te hace comprender esos detalles que la existencia necesita para parecernos hermosa. Así es como debes disfrutar esta vida que representa mucho, pero es un suspiro. Por lo que cada instante se debe disfrutar como un alimento que por completo se debe terminar.
Mi vida se interrumpió por un instante, un instante en el que preferiría no estar aquí, no sentir la incertidumbre del futuro, ni el acoso y miedo del instante… pero es un pequeño instante, que como un grano de arena en el amplio desierto, no debe representar una razón para dejar de considerar a esta vida como es: Hermosa.
Misael Primero
Dubitaciones
La espera que me acompaña
tiene mejillas redondas
que brillan en color sol,
y sus labios se visten de fe
cuando me cantan victorias
huyendo al atardecer.
La espera que me acaricia
ornamentó su figura
con los pétalos caídos
de virtudes en deshonra,
y perfumó sus promesas
con esencias fugitivas.
La espera tiene ojos negros
y sus labios pensativos
ocultan tras el destino
la certeza de lo incierto
danzan sílabas perversas
que esperan en esa espera
lo que espero no esperar.
Eligio Ordóñez López (SHR)
El Despertar
Hoy, al despertar, cerré los ojos y miré lo que no había visto; es más, miré lo que otros no quieren mirar. La luz intensa estaba frente a mí, todos los demás sólo me miraban, unos con curiosidad, otros con lástima, otros más con desprecio y reproche. No me importaba, estaba decidido; sin embargo, algo dentro de mí decía que no lo hiciera, porque tal vez sufriría.
Cuando volví la vista ya no estaban, busqué y no encontré, grité y no escuché. Todo era oscuridad. Sentí miedo. No sabía dónde estaba y no había nada ni nadie a mi alrededor.
De repente escuché la voz, esa que la última vez me dijo: “Anda y ve, yo siempre estaré contigo, estés donde es-tés; y no olvides –antes bien– recuerda lo que realmente eres.
Quise llorar. Quise gritar: “¡Dios mío, dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” A lo que la voz me contestó: “Yo nunca te abandoné, recuerda que tú tomaste la decisión. Ahora recuerda lo que realmente eres y deja de aparentar lo que nunca serás”.
Fue entonces que abrí los ojos y recordé que yo tomé la decisión, y yo soy quien puede cambiar otra vez mi destino. Soy yo quien ilumina el sendero. Yo soy la luz en la oscuridad.
Romak
Del oído, al sonido, a la tierra morada
Palabra,
Canción,
Tierra,
Concepto,
Sonido,
Letra,
Ejemplo del poema
Escrito en el cielo
Sonido de muchas aguas
Sonido de muchas letras
Mundo de sonidos
Palabra de bocas
Tierra morada.
Irigoterias
Las campanas del silencio
Sonaron las campanas del silencio,
Las pisadas se hicieron estremecedoras,
La cuerda floja de los hechos fue pisada,
Se buscaron razones en cada rincón,
Se hizo polvo el pensamiento, se rayó de negro la existencia,
Se vio la muerte de los muertos, todo es extraño
Hay palabras que no me atrevo a decir…
Y estrellas que por mis ojos no se pueden desbordar.
¿Cómo poder olvidar esa noche?
Ya no queda nada, todo se extingue,
Todo desaparece, un puñado de arena me viene a los ojos
Y tú ya no estás, y yo ya no estoy contigo.
MAMC
El juego de la vida
Muchas veces nos preguntamos ¿cómo tomaré la vida? Y sólo tenemos dos respuestas: en serio o como un juego. Cuando me tocó mi turno, mi decisión fue la siguiente:
Después de mucho tiempo de experimentación y de muchos errores cometidos, logré descubrir que me tomaba muy en serio la vida; esto me condujo al fracaso. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que quería ser excelente en todo lo que hacía. Al querer tomar muy en serio la vida no me permitía ni un momento de flexibilidad, no me permitía ser feliz, y mucho menos aceptar el sentido de la derrota.
Al paso del tiempo logré percatarme de este gravísimo error y tomé (por necesidad) la decisión opuesta. Y las cosas, como por arte de magia, comenzaron a fluir. Porque pude darme cuenta de que la vida se tiene que vivir como un juego, un juego en el que te entretienes, disfrutas, piensas, analizas, reflexionas, te decides, actúas y llegas a la conclusión de que unas veces ganarás y otras tantas perderás; pero que lo más importante es aprender a jugarla y a disfrutarla.
Y aprendí que si no arriesgas, nunca, pero nunca comprenderás lo que es realmente El juego de la vida.
La Pequeña Princesa
Por donde quieras escapar tiene significado
pues no hay formas de alterar el resultado
los símbolos sellaron la determinación
las huellas dejadas en el camino
no hicieron la diferencia
para confirmar tu vida
sólo avanzar te hará saber la verdad
y esta, tu sentencia.
Irigoterias
Un aliciente
Cuando sientas que la vida se acaba,
cuando no encuentres la salida,
cuando creas que no vales nada,
cuando ya todo esté perdido,
cuando busques amor y encuentres rechazo,
cuando busques comprensión y seas incomprendido,
cuando quieras ser escuchado y no seas oído,
cuando busques compañía y te encuentres solo,
cuando busques un apoyo y nadie te de la mano…
Sentirás que todo está perdido,
no querrás vivir ni seguir luchando…
Para poder hacer todo esto menos adverso,
tendrás que buscar un aliciente,
algo que pueda y tenga el poder en operar en ti ese cambio.
Y ese aliciente es
Darte cuenta de que eres
¡un ser humano!
con defectos y virtudes,
y que no hay otro como tú…
Entonces empezarás a quererte a ti mismo.
La Pequeña Princesa
Fragmento de un manuscrito encontrado en prisión
La cuerda que sostenía mi pensamiento se acercaba cada vez más a la orilla del sueño, los gritos y las imágenes de la multitud que espera parecen expresar el mismo motivo, tal vez la misma pregunta: ¿Quién es el culpable de haber encontrado el tesoro de los peces? ¿El sabio o el ignorante? Mis manos me han sostenido todo el tiempo, aunque en realidad ha sido mi fe y mi paciencia, transformadas en necedad por atrapar las circunstancias y volver claro el objetivo de este cautiverio. No sé qué se oculta en el camino, si las huellas de la verdad o la mentira del destino, si yo encontré el presidio o el presidio me encontró a mí para despojarme de lo que carezco, pues poco a poco se ha ido desmoronando mi sinsentido. Sin embargo, creo que ya no tengo nada que entender. Mi propósito se vació de contenido, dejé de luchar, hoy sólo espero despertar y tal vez descubrir que no importa qué tanto te puedas equivocar, que lo significativo es que no olvides que la luz se encuentra al final del pasillo y nadie te la puede arrebatar, porque dejaron de existir las puertas por donde podías escapar.
Irigoterias
Imperfección
Tu forma de ser no la entiendo
Daría lo que fuera por hacerlo
Tu mueca seca y torcida
Señala tremenda inquietud.
No puedo saber lo que piensas
Tu convicción es tan fuerte
Que la confundo con necedad
Nunca aprendí a conocerte mejor
Sé que eres tan impredecible
Eres la mujer que nunca soñé
Allí, siempre exististe tú
Y aunque nunca imaginé conocerte
Eres lo mejor que tengo
¡y gracias daré por ti!
Luis Guillermo Torres
¿A quién queremos parecernos?
Un día, mientras platicábamos, mi hija me hizo un comentario: -oye papá, ayer vi a tu amigo; –¿a cuál amigo? –le pregunté; –aquél cuyo hijo se parece mucho a él –me respondió. Supe a quien se refería, pues en su escuela va también el hijo de un viejo amigo mío. Después ella me preguntó: -¿a quién me parezco?, a lo que contesté: -mira, tus ojos son como los de tu madre: alegres y llenos de vida; tu sonrisa es como la mía: muy expresiva; tu pelo como el de tu mamá… bueno, tienes rasgos físicos de los dos.
Pensativa ante mi última respuesta, ella volvió a preguntarme: -papá, ¿Dios se parece a nosotros? Mi respuesta fue rápida: -Sí –dije- pero dentro de mí pensé: A veces es fácil ver que un hijo o hija se parece a su mamá o a su papá, o que tiene parecido con ambos; pero, ¿a quién ven los demás cuando nos observan? Como nadie ha visto a Dios, sólo se hacen una imagen de él, lo cual es ilógico porque Él no tiene un cuerpo como el nuestro, físico, así es que no podernos compararnos con Él.
Después de esta reflexión, pude responder a mi hija, ahora más claramente: -Mira, ciertamente, nuestro parecido con Dios no es visible, ni en el color del pelo ni en el de los ojos o en el de la piel, ni en el tamaño de las manos; pero, ¿sabes cómo podemos demostrar que es nuestro padre?, con nuestras palabras y con nuestras acciones; no hay que buscar una imagen de Él, lo importante es tratar de ser como Él, porque Dios es bondad, respeto, honestidad… simplemente es amor. Ahora tú tienes la decisión de parecerte a Él, si así lo deseas –agregué. Ama a tu prójimo como a ti mismo, si tú no te amas, ¿quién te amará?
Jonathan David Montserra
Humor patrio
-Oye carnal, ¿qué opinas del Bicentenario de la independencia de México?
-Pues yo creo que para que el país sea independiente todavía falta mucho. Nada más hay que ver las noticias.
-¡A caray! ¿y eso por qué?
-Porque ayer dijo el preciso que todavía no se gana la guerra contra el narco.
-¿Y qué tiene que ver el narco con la independencia?
-Pues que el país sigue dependiendo del dinero del narco para subsistir.
-Pos sí, ¿verdad? Más bien hay que celebrar la dependencia.
Irigoterias
Elegía Colectiva a la Esperanza
Ya es hora. Así es, así será
Que suenen las campanas del arco iris
Consuelo es la muerte que nutre
Ya está aquí, está más cerca
La luz se acerca, amanece nuestro anhelo
Deja que entre a tu vida
El camino es largo, pero te alcanzaré
Estoy seguro de que todo estará bien
¿Destinado a encontrarte yo estaría?
No pierdas el rumbo, sigue adelante
Cada día nace como una flor
Más tarde, lograría conocer tu dulce cara
Nunca te dijeron: “Rézale a los muertos
Para entender lo visible”
Sufro el dulce aliento de tu ausencia
Si no hubiera escrito esa carta dormido
Al pasar el tiempo lograré
Volverme a mirar en tus ojos.
Elaborado por: Misael primero, MAMC, Romak, Jonathan David Montserra, Irigoterias, Eligio Ordóñez López (SHR), Luis Guillermo Torres, La Pequeña princesa y Caín Ángeles.
Cuando supe que vendrías
Cuando supe que vendrías esperaba conocerte,
porque aún sin conocerte, aprendido había a quererte.
Cuando llegaba el momento, mirarte crecer quería,
porque el alma me decía, que tú serías mi alegría.
Cuando supe que vendrías, la razón había perdido,
mi corazón en el tuyo había quedado dormido.
Tú llenarías el vacío en mi vida,
contigo recuperé esa esperanza perdida.
Cuando supe que vendrías, ¡hijo de mi corazón!,
sabía que, al fin, algo mío tendría,
eres mi mejor creación y te amo como a nadie,
capaz soy de darlo todo… incluyendo hasta mi vida.
Luis Guillermo Torres
Sin saber
En uno de sus muchos viajes, Carlomagno, el gran conquistador, se dirigía a Grecia y escuchó de un hombre cuya sabiduría llegaba a los cielos. Carlomagno pensó que tal vez a Aristóteles (que así se llamaba el sabio) le hacía falta algo, quizá era probable que no o supiera todo y él, estaba dispuesto a enseñárselo.
Llegó pues a la ciudad de Atenas y encontró al gran maestro sentado en una piedra, sin moverse, sin hacer nada. – ¿Cómo era posible? –se decía Carlomagno– que una persona de su categoría esté sin hacer nada, qué sólo esté perdiendo el tiempo? Se acercó y se paró frente a él, diciéndole: -Maestro, he venido desde muy lejos a buscarte, con la intención de enseñarte lo que no sabes, y me sorprende verte en situación de pereza, sin hacer nada, sólo tomando el sol.
El maestro lo observó con desagrado, pues le hacía sombra. Después de respirar relajadamente, le dijo: - Bienvenido eres a esta, mi tierra, aunque para ello la hayas tenido que destruir y sojuzgar. Es bueno saber que hay algo que desconozco; sin embargo, hay algo que debes escuchar antes de enseñarme: No me quites lo que no me puedes dar.
Carlomagno se sorprendió y pensó: -¿acaso este hombre no sabe que tengo el poder para hacer destruir la ciudad que quiera con una sola orden?, ¿no sabe que le puedo quitar la vida si así lo deseo?
El maestro, adivinando los pensamientos del visitante le dijo: -sólo hazte a un lado, no me hagas sombra; déjame sentir la luz y el calor que tú no me puedes dar-. Carlomagno se hizo a un lado y Aristóteles dijo: -¡Gracias! Ahora sí, te escucho.
Romak
Triste partida
Esperando en mi aposento,
meditando cada día,
no sé en qué momento,
mi alma se partía.
Andaba desconsolado,
luchando contra el viento.
sin alguien a mi lado,
parecía un tormento.
Me sentí angustiado,
y lleno de fatiga,
por haber destrozado,
tu corazón, gran amiga.
He seguido caminando,
por este camposanto,
y aquí te he encontrado,
hundida en un llanto.
lamentando mis errores,
recordando mis ayeres,
buscando me perdones,
o si aún me quieres.
Respetando tu dolor,
en este cruel momento,
mi alma pide amor,
tan sólo un momento.
Llorando estás por el hombre,
a quien has amado en la vida,
sollozando dices su nombre,
y recordando su partida.
Sólo te pido un favor,
esperando aquel día,
que nos reúna aquel amor,
que te di, mi gran amiga.
Jonathan David Montserra
Nocturno
En mi canto eléctrico
Ojeroso
Forjo el hambre del recuerdo
Ayuno
En espera de la aurora que no llega
Débil
Reconstruyo en el mundo una ilusión
de tintes encendidos
En sinfónico aullido
Nazco
Observando la piel amarilla de la
espera
A solas
En el tren rápido donde viaja la música
Incolora
Hago un nuevo canto para que canten
los niños no nacidos
Aúllo y canto en ecos congelados
Inmaculado
Tu altar lleno de rezos y caricias
Desmedidas
Haciendo del silencio un festival
dolido
Fervoroso
Un ritual donde baila un fantasma en
fuego
Nocturno
Hurto de tu valle los colores más
intensos
para cubrir de intensidad
mi canto muerto
Caín Ángeles
Cuando te vi otra vez
Mirando aquellos ojos encontré
La luz divina, hermosa, de tu ser
En lo suave de tus labios recordé
Aquella linda noche en que te besé.
Sentí otra vez
Esa pasión tan grande, pura y clara
Sentí tu bello rostro y tu mirada
Y mi corazón gritaba que te amaba.
Al suspirar
Mi cuerpo intensamente te deseaba
Mi espíritu en tu ser sólo esperaba
Tenerte para siempre, enamorada
Cuando te vi otra vez
Sabía que tú eras luz para mi alma
Sentirte entre mis brazos, ya entregada
Y tenerte para siempre, fiel amada.
Romak
A salvo
Abrió los ojos sobresaltado, la mañana asomaba y el mundo se coloreaba de frío y sonrojo. Estaba sudoroso y agotado, extenuado por los últimos acontecimientos… que aún lo estremecían.
Se puso de pie con dificultad. Las piernas le temblaban y su cuerpo se cimbró al contacto de los pies descalzos con el suelo helado.
En cuanto su mente se despejó un poco, comenzó a tomar conciencia de lo ocurrido, entonces se abalanzó hacia el espejo y verificó que la imagen que éste proyectaba era la suya.
Se revisó de la cabeza a los pies. Una y otra vez. Sonrió al comprobarlo. ¡Estaba entero! ¡Sano y salvo! Levantó los brazos al cielo y suspiró hondamente, con un dejo de agradecimiento.
De repente, una duda lo asaltó. Comenzó a revisar el cuarto meticulosa, pero rápidamente. Debajo de los muebles no había nada. Detrás de los cuadros, tampoco. Los rincones estaban vacíos. Entre las sábanas y la ropa no halló nada. Hurgó entre los bolsillos, en los zapatos, la almohada y los calcetines. ¡Hasta en sus fosas nasales y oídos!... No había nada.
Respiró nuevamente con alivio. Todo estaba en orden. ¡Estaba vivo y entero! Nuevamente había sobrevivido a la noche y sus demonios. Los fantasmas nocturnos y criaturas oníricas se habían quedado –afortunadamente- del otro lado. Hasta la siguiente noche, sus miedos y sus debilidades estaban a salvo.
Sí, era muy afortunado. El sueño estaba extinto. ¡Había despertado!
Caín Ángeles
Siete lunas encendieron un sol en el universo
Siete conceptos hacen del amor
Un hijo en la vida
Eternon.
Irigoterias
