viernes, 16 de marzo de 2012

Segunda entrega...

Lapsus Editoriiis....: Siguen liberándose las palabras, rompiendo cadenas y sembrando semillas de esperanza.....porque por más que se le reprima y se le encierre, el hombre es su propio salvador.....
.....Que lo disfruten......y si pueden, retroalimenten este espacio con sus opiniones....
......¡Que fluya el sentir......Salud!


Cadáver exquisito No. 2
Mi corazón no duerme, sólo late por ti
A través del horizonte
Hoy cerré los ojos y miré lo que siempre quise encontrar
Soy el dulce consuelo del que sufre
Hay que pensar que algunas cosas son buenas y otras son mejores
Bebo las sedientas aguas de la ignominia
Lo creo más sincero
Una estrella más brilla en el cielo
Entre paréntesis, punto y coma
¿A dónde vas? No voy, ya estoy aquí… ahora soy
Yo le sirvo de alimento al mortal
Hay que disfrutar la vida, hasta en los peores momentos
Camino hacia el abismo, diáfano y sonriente
Porque lo pensé con firmeza
Mi decisión es aceptar la tuya
Por un rugido del viento
¿Ya escuchaste? El silencio dice que falta poco
Soy aliento para el afligido
Hoy puedes hacer buenas cosas, mañana también
Estoy fundido al suelo… cayendo… renaciendo.
Elaborado por: Eligio Ordóñez López (SHR), Misael Primero, Irigoterias,
M. A. M. C., Romak, Jonathan David Montserra y Caín Ángeles.

La Dama de Negro
Me impresionó desde la primera vez. Nunca imaginé que compartiría algunos espacios con alguien así; que estaríamos tan cerca y a la vez tan lejos. Mucho menos imaginé cuánto iba a significar en mi vida. Claro que yo ya había conocido otras mujeres, algunas fueron tan cercanas que grabaron en el templo de mis añoranzas los suspiros compartidos. Otras no lo fueron tanto, pero a veces en mis madrugadas rotas aún suspiro sus fragancias. Creí que ninguna mujer me reservaría sorpresas, y menos aún que me impresionaría tanto como esta dama a la que me estoy refiriendo.
      Lo curioso del caso es que, al contrario de cómo me ocurría comúnmente con otras mujeres, a esta dama no he podido mirarla detenidamente a los ojos, no sé su color, su contorno, no sé ni la forma de sus pestañas. Tal vez tenga un bello arco formando sus cejas… y tampoco puedo describir su figura –cosa terrible para un varón que siempre ha sido admirador de los contornos femeninos–, pero esto se debe a su riguroso atuendo. Me desconcierta que sólo pueda verla fugazmente, no puedo exponerme a ser sorprendido en una deleitable contemplación, pues estoy seguro de que eso me traería serias y desagradables consecuencias; aun así, la supongo grácil y encantadora. Lo que sí conozco es su voz, cuando por razones de su trabajo la escucho por el altoparlante, su voz es agradable, modulada; en otras circunstancias creo que sería acariciante. Pero debo reconocer que por razones de su trabajo –vuelvo a justificar– también la he escuchado cerca de mí, autoritaria, exigente, dura… hasta intolerante. Otras veces la veo de lejos mientras se traslada de un sector a otro, o cuando desciende del comedor; hasta pienso que con otro atuendo sería como una reina o una princesa… Pero lo que me causa sensaciones más extrañas es verla cubriendo el puesto de la torre. En esas alturas se ve encantadora, inalcanzable, acechante. Mirarla ahí me estremece, me hace ver con claridad la posición en que me encuentro. Ella en lo alto se ve segura, disciplinada, imperturbable. Yo, aquí abajo, minimizado, devaluado, despojado de oropeles, con la incertidumbre adueñándose de mi vida.
De verdad que nunca imaginé que una mujer así causaría tanto impacto en mí, pero hablar de ella no está motivado por algún sentimiento de cariño, amor o alguna otra sensación como las que hicieron que sucumbiera en otras épocas. Éste es un sentimiento extraño, absurdo y angustiante; debiera ser irreal al encontrarme recluido en un sitio como éste, custodiado por varones y damas de atuendos negros… como la Dama de Negro.
Eligio Ordóñez López (SHR)

Cadáver exquisito No. 3
Cuando te beso me miras
Sólo un pensamiento
Oyendo tu lamento
Sentí el calor ya conmigo
Porque hoy tengo dios

Escucha mi corazón y vive
Adoro verte feliz
Que las puertas cierren
Morir es sólo despertar
Tus besos saben a cereza

En un abrir y cerrar de ojos
Caminaré sin rumbo, sin mirar
Oculto en tu paciencia
Estoy enamorado de la vida

La noche está fría
Esperanza tengo de verte
Prefiero mirarte hoy
Tu último suspiro me alienta.


Elaborado por: Eligio Ordóñez López (SHR), Misael Primero, Irigoterias,
M. A. M. C., Luis Guillermo Torres, Romak, Jonathan David Montserra, La Pequeña Princesa y Caín Ángeles.

Qué hermosa es la vida
La vida es hermosa en todos sus aspectos, desde el esplendor del primer grito, hasta el momento del último suspiro. Hay que saber disfrutarla porque es una bendición, a pesar de haber vivido una infancia tan dura como las claras aguas.
      Con el transcurrir del tiempo se adquiere razón, una razón que te hace comprender esos detalles que la existencia necesita para parecernos hermosa. Así es como debes disfrutar esta vida que representa mucho, pero es un suspiro. Por lo que cada instante se debe disfrutar como un alimento que por completo se debe terminar.
Mi vida se interrumpió por un instante, un instante en el que preferiría no estar aquí, no sentir la incertidumbre del futuro, ni el acoso y miedo del instante… pero es un pequeño instante, que como un grano de arena en el amplio desierto, no debe representar una razón para dejar de considerar a esta vida como es: Hermosa.
Misael Primero

Dubitaciones
La espera que me acompaña
tiene mejillas redondas
que brillan en color sol,
y sus labios se visten de fe
cuando me cantan victorias
huyendo al atardecer.

La espera que me acaricia
ornamentó su figura
con los pétalos caídos
de virtudes en deshonra,
y perfumó sus promesas
con esencias fugitivas.

La espera tiene ojos negros
y sus labios pensativos
ocultan tras el destino
la certeza de lo incierto
danzan sílabas perversas
que esperan en esa espera
lo que espero no esperar.
Eligio Ordóñez López (SHR)

El Despertar
Hoy, al despertar, cerré los ojos y miré lo que no había visto; es más, miré lo que otros no quieren mirar. La luz intensa estaba frente a mí, todos los demás sólo me miraban, unos con curiosidad, otros con lástima, otros más con desprecio y reproche. No me importaba, estaba decidido; sin embargo, algo dentro de mí decía que no lo hiciera, porque tal vez sufriría.
    Cuando volví la vista ya no estaban, busqué y no encontré, grité y no escuché. Todo era oscuridad. Sentí miedo. No sabía dónde estaba y no había nada ni nadie a mi alrededor.
    De repente escuché la voz, esa que la última vez me dijo: “Anda y ve, yo siempre estaré contigo, estés donde es-tés; y no olvides –antes bien– recuerda lo que realmente eres.
    Quise llorar. Quise gritar: “¡Dios mío, dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” A lo que la voz me contestó: “Yo nunca te abandoné, recuerda que tú tomaste la decisión. Ahora recuerda lo que realmente eres y deja de aparentar lo que nunca serás”.
    Fue entonces que abrí los ojos y recordé que yo tomé la decisión, y yo soy quien puede cambiar otra vez mi destino. Soy yo quien ilumina el sendero. Yo soy la luz en la oscuridad.
Romak

Del oído, al sonido, a la tierra morada
Palabra,
              Canción,
                          Tierra,
Concepto,
              Sonido,
                           Letra,
Ejemplo del poema
                          Escrito en el cielo
Sonido de muchas aguas
Sonido de muchas letras
Mundo de sonidos
                         Palabra de bocas
Tierra morada.
Irigoterias


Las campanas del silencio
Sonaron las campanas del silencio,
Las pisadas se hicieron estremecedoras,
La cuerda floja de los hechos fue pisada,
Se buscaron razones en cada rincón,
Se hizo polvo el pensamiento, se rayó de negro la existencia,
Se vio la muerte de los muertos, todo es extraño
Hay palabras que no me atrevo a decir…
Y estrellas que por mis ojos no se pueden desbordar.
¿Cómo poder olvidar esa noche?
Ya no queda nada, todo se extingue,
Todo desaparece, un puñado de arena me viene a los ojos
Y tú ya no estás, y yo ya no estoy contigo.
MAMC

El juego de la vida
Muchas veces nos preguntamos ¿cómo tomaré la vida? Y sólo tenemos dos respuestas: en serio o como un juego. Cuando me tocó mi turno, mi decisión fue la siguiente:
      Después de mucho tiempo de experimentación y de muchos errores cometidos, logré descubrir que me tomaba muy en serio la vida; esto me condujo al fracaso. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que quería ser excelente en todo lo que hacía. Al querer tomar muy en serio la vida no me permitía ni un momento de flexibilidad, no me permitía ser feliz, y mucho menos aceptar el sentido de la derrota.
      Al paso del tiempo logré percatarme de este gravísimo error y tomé (por necesidad) la decisión opuesta. Y las cosas, como por arte de magia, comenzaron a fluir. Porque pude darme cuenta de que la vida se tiene que vivir como un juego, un juego en el que te entretienes, disfrutas, piensas, analizas, reflexionas, te decides, actúas y llegas a la conclusión de que unas veces ganarás y otras tantas perderás; pero que lo más importante es aprender a jugarla y a disfrutarla.
      Y aprendí que si no arriesgas, nunca, pero nunca  comprenderás lo que es realmente El juego de la vida.
La Pequeña Princesa



Por donde quieras escapar  tiene significado
pues no hay formas de alterar el resultado
los símbolos sellaron la determinación
las huellas dejadas en el camino
no hicieron la diferencia
para confirmar tu vida
sólo avanzar te hará saber la verdad
y esta, tu sentencia.
Irigoterias

Un aliciente
Cuando sientas que la vida se acaba,
cuando no encuentres la salida,
cuando creas que no vales nada,
cuando ya todo esté perdido,
cuando busques amor y encuentres rechazo,
cuando busques comprensión y seas incomprendido,
cuando quieras ser escuchado y no seas oído,
cuando busques compañía y te encuentres solo,
cuando busques un apoyo y nadie te de la mano…
Sentirás que todo está perdido,
no querrás vivir ni seguir luchando…
Para poder hacer todo esto menos adverso,
tendrás que buscar un aliciente,
algo que pueda y tenga el poder en operar en ti ese cambio.
Y ese aliciente es
Darte cuenta de que eres
¡un ser humano!
con defectos y virtudes,
y que no hay otro como tú…
Entonces empezarás a quererte a ti mismo.
                                                                                                La Pequeña Princesa

Fragmento de un manuscrito encontrado en prisión
La cuerda que sostenía mi pensamiento se acercaba cada vez más a la orilla del sueño, los gritos y las imágenes de la multitud que espera parecen expresar el mismo motivo, tal vez la misma pregunta: ¿Quién es el culpable de haber encontrado el tesoro de los peces? ¿El sabio o el ignorante? Mis manos me han sostenido todo el tiempo, aunque en realidad ha sido mi fe y mi paciencia, transformadas en necedad por atrapar las circunstancias y volver claro el objetivo de este cautiverio. No sé qué se oculta en el camino, si las huellas de la verdad o la mentira del destino, si yo encontré el presidio o el presidio me encontró a mí para despojarme de lo que carezco, pues poco a poco se ha ido desmoronando mi sinsentido. Sin embargo, creo que ya no tengo nada que entender. Mi propósito se vació de contenido, dejé de luchar, hoy sólo espero despertar y tal vez descubrir que no importa qué tanto te puedas equivocar, que lo significativo es que no olvides que la luz se encuentra al final del pasillo y nadie te la puede arrebatar, porque dejaron de existir las puertas por donde podías escapar.
Irigoterias

Imperfección
Tu forma de ser no la entiendo
Daría lo que fuera por hacerlo
Tu mueca seca y torcida
Señala tremenda inquietud.

No puedo saber lo que piensas
Tu convicción es tan fuerte
Que la confundo con necedad

Nunca aprendí a conocerte mejor
Sé que eres tan impredecible
Eres la mujer que nunca soñé

Allí, siempre exististe tú
Y aunque nunca imaginé conocerte
Eres lo mejor que tengo
¡y gracias daré por ti!
Luis Guillermo Torres

¿A quién queremos parecernos?
Un día, mientras platicábamos, mi hija me hizo un comentario: -oye papá, ayer vi a tu amigo; –¿a cuál amigo? –le pregunté; –aquél cuyo hijo se parece mucho a él –me respondió. Supe a quien se refería, pues en su escuela va también el hijo de un viejo amigo mío. Después ella me preguntó: -¿a quién me parezco?, a lo que contesté: -mira, tus ojos son como los de tu madre: alegres y llenos de vida; tu sonrisa es como la mía: muy expresiva; tu pelo como el de tu mamá… bueno, tienes rasgos físicos de los dos.
Pensativa ante mi última respuesta, ella volvió a preguntarme: -papá, ¿Dios se parece a nosotros? Mi respuesta fue rápida: -Sí –dije- pero dentro de mí pensé: A veces es fácil ver que un hijo o hija se parece a su mamá o a su papá, o que tiene parecido con ambos; pero, ¿a quién ven los demás cuando nos observan? Como nadie ha visto a Dios, sólo se hacen una imagen de él, lo cual es ilógico porque Él no tiene un cuerpo como el nuestro, físico, así es que no podernos compararnos con Él.
Después de esta reflexión, pude responder a mi hija, ahora más claramente: -Mira, ciertamente, nuestro parecido con Dios no es visible, ni en el color del pelo ni en el de los ojos o en el de la piel, ni en el tamaño de las manos; pero, ¿sabes cómo podemos demostrar que es nuestro padre?, con nuestras palabras y con nuestras acciones; no hay que buscar una imagen de Él, lo importante es tratar de ser como Él, porque Dios es bondad, respeto, honestidad… simplemente es amor. Ahora tú tienes la decisión de parecerte a Él, si así lo deseas –agregué. Ama a tu prójimo como a ti mismo, si tú no te amas, ¿quién te amará?
Jonathan David Montserra

Humor  patrio
-Oye carnal, ¿qué opinas del Bicentenario de la independencia de México?
-Pues yo creo que para que el país sea independiente todavía falta mucho. Nada más hay que ver las noticias.
-¡A caray! ¿y eso por qué?
-Porque ayer dijo el preciso que todavía no se gana la guerra contra el narco.
-¿Y qué tiene que ver el narco con la independencia?
-Pues que el país sigue dependiendo del dinero del narco para subsistir.
-Pos sí, ¿verdad? Más bien hay que celebrar la dependencia.
Irigoterias



Elegía Colectiva a la Esperanza
Ya es hora. Así es, así será
Que suenen las campanas del arco iris
Consuelo es la muerte que nutre
Ya está aquí, está más cerca

La luz se acerca, amanece nuestro anhelo
Deja que entre a tu vida
El camino es largo, pero te alcanzaré
Estoy seguro de que todo estará bien

¿Destinado a encontrarte yo estaría?
No pierdas el rumbo, sigue adelante
Cada día nace como una flor
Más tarde, lograría conocer tu dulce cara

Nunca te dijeron: “Rézale a los muertos
Para entender lo visible”
Sufro el dulce aliento de tu ausencia
Si no hubiera escrito esa carta dormido

Al pasar el tiempo lograré
Volverme a mirar en tus ojos.
Elaborado por: Misael primero, MAMC,  Romak,  Jonathan David Montserra, Irigoterias, Eligio Ordóñez López (SHR),  Luis Guillermo Torres, La Pequeña princesa y Caín Ángeles.


Cuando supe que vendrías
Cuando supe que vendrías esperaba conocerte,
porque aún sin conocerte, aprendido había a quererte.
Cuando llegaba el momento, mirarte crecer quería,
porque el alma me decía, que tú serías mi alegría.

Cuando supe que vendrías, la razón había perdido,
mi corazón en el tuyo había quedado dormido.
Tú llenarías el vacío en mi vida,
contigo recuperé esa esperanza perdida.

Cuando supe que vendrías, ¡hijo de mi corazón!,
sabía que, al fin, algo mío tendría,
eres mi mejor creación y te amo como a nadie,
capaz soy de darlo todo… incluyendo hasta mi vida.
Luis Guillermo Torres
Sin saber
En uno de sus muchos viajes, Carlomagno, el gran conquistador, se dirigía a Grecia y escuchó de un hombre cuya sabiduría llegaba a los cielos. Carlomagno pensó que tal vez a Aristóteles (que así se llamaba el sabio) le hacía falta algo, quizá era probable que no o supiera todo y él, estaba dispuesto a enseñárselo.
Llegó pues a la ciudad de Atenas y encontró al gran maestro sentado en una piedra, sin moverse, sin hacer nada. – ¿Cómo era posible? –se decía Carlomagno– que una persona de su categoría esté sin hacer nada, qué sólo esté perdiendo el tiempo? Se acercó y se paró frente a él, diciéndole: -Maestro, he venido desde muy lejos a buscarte, con la intención de enseñarte lo que no sabes, y me sorprende verte en situación de pereza, sin hacer nada, sólo tomando el sol.
El maestro lo observó con desagrado, pues le hacía sombra. Después de respirar relajadamente, le dijo: - Bienvenido eres a esta, mi tierra, aunque para ello la hayas tenido que destruir y sojuzgar. Es bueno saber que hay algo que desconozco; sin embargo, hay algo que debes escuchar antes de enseñarme: No me quites lo que no me puedes dar.
Carlomagno se sorprendió y pensó: -¿acaso este hombre no sabe que tengo el poder para hacer destruir la ciudad que quiera con una sola orden?, ¿no sabe que le puedo quitar la vida si así lo deseo?
      El maestro, adivinando los pensamientos del visitante le dijo: -sólo hazte a un lado, no me hagas sombra; déjame sentir la luz y el calor que tú no me puedes dar-. Carlomagno se hizo a un lado y Aristóteles dijo: -¡Gracias! Ahora sí, te escucho.
Romak


Triste  partida
Esperando en mi aposento,
meditando cada día,
no sé en qué momento,
mi alma se partía.

Andaba desconsolado,
luchando contra el viento.
sin alguien a mi lado,
parecía un tormento.

Me sentí angustiado,
y lleno de fatiga,
por haber destrozado,
tu corazón, gran amiga.

He seguido caminando,
por este camposanto,
y aquí te he encontrado,
hundida en un llanto.

lamentando mis errores,
recordando mis ayeres,
buscando me perdones,
o si aún me quieres.

Respetando tu dolor,
en este cruel momento,
mi alma pide amor,
tan sólo un momento.

Llorando estás por el hombre,
a quien has amado en la vida,
sollozando dices su nombre,
y recordando su partida.

Sólo te pido un favor,
esperando aquel día,
que nos reúna aquel amor,
que te di, mi gran amiga.
Jonathan David Montserra


Nocturno
En mi canto eléctrico
Ojeroso
Forjo el hambre del recuerdo
Ayuno
En espera de la aurora que no llega
Débil

Reconstruyo en el mundo una ilusión
de tintes encendidos

En sinfónico aullido
Nazco
Observando la piel amarilla de la
espera
A solas
En el tren rápido donde viaja la música
Incolora

Hago un nuevo canto para que canten
los niños no nacidos

Aúllo y canto en ecos congelados
Inmaculado
Tu altar lleno de rezos y caricias
Desmedidas
Haciendo del silencio un festival
dolido
Fervoroso
Un ritual donde baila un fantasma en  
fuego
Nocturno
Hurto de tu valle los colores más
intensos
para cubrir de intensidad
mi canto muerto
                                      Caín Ángeles



Cuando te vi otra vez

Mirando aquellos ojos encontré

La luz divina, hermosa, de tu ser
En lo suave de tus labios recordé
Aquella linda noche en que te besé.

Sentí otra vez
Esa pasión tan grande, pura y clara
Sentí tu bello rostro y tu mirada
Y mi corazón gritaba que te amaba.

Al suspirar
Mi cuerpo intensamente te deseaba
Mi espíritu en tu ser sólo esperaba
Tenerte para siempre, enamorada

Cuando te vi otra vez
Sabía que tú eras luz para mi alma
Sentirte entre mis brazos, ya entregada
Y tenerte para siempre, fiel amada.
Romak


A  salvo
Abrió los ojos sobresaltado, la mañana asomaba y el mundo se coloreaba de frío y sonrojo. Estaba sudoroso y agotado, extenuado por los últimos acontecimientos… que aún lo estremecían.
    Se puso de pie con dificultad. Las piernas le temblaban y su cuerpo se cimbró al contacto de los pies descalzos con el suelo helado.
    En cuanto su mente se despejó un poco, comenzó a tomar conciencia de lo ocurrido, entonces se abalanzó hacia el espejo y verificó que la imagen que éste proyectaba era la suya.
    Se revisó de la cabeza a los pies. Una y otra vez. Sonrió al comprobarlo. ¡Estaba entero! ¡Sano y salvo! Levantó los brazos al cielo y suspiró hondamente, con un dejo de agradecimiento.
    De repente, una duda lo asaltó. Comenzó a revisar el cuarto meticulosa, pero rápidamente. Debajo de los muebles no había nada. Detrás de los cuadros, tampoco. Los rincones estaban vacíos. Entre las sábanas y la ropa no halló nada. Hurgó entre los bolsillos, en los zapatos, la almohada y los calcetines. ¡Hasta en sus fosas nasales y oídos!... No había nada.
    Respiró nuevamente con alivio. Todo estaba en orden. ¡Estaba vivo y entero! Nuevamente había sobrevivido a la noche y sus demonios. Los fantasmas nocturnos y criaturas oníricas se habían quedado –afortunadamente- del otro lado. Hasta la siguiente noche, sus miedos y sus debilidades estaban a salvo.
    Sí, era muy afortunado. El sueño estaba extinto. ¡Había despertado!
Caín Ángeles


Siete lunas  encendieron un sol en el universo
Siete conceptos hacen del amor
Un hijo en la vida
Eternon.
  Irigoterias

martes, 13 de marzo de 2012

Entrega Número 1

A manera de Editorial:  Bienvenidos al blog Letras Sueltas...y palabras sin cadenas, un espacio que busca acercar a los cibernautas (bueno, a los usuarios de la red) a los trabajos "literarios" de personas que, por diferentes causas (justas y/o injustas) se vieron ante el horror de ser enclaustrados bajo paredes frías, rejas inclementes y cadenas legales...personas que no son "libres"....pero que se esfuerzan día con día por liberarse de sus cadenas y expresarse con libertad........
     Desde algún lugar de México, van estas Letras Sueltas....y palabras sin cadenas...que sólo pretenden ejercer el derecho a expresar su sentir y su visión del mundo en el que les ha tocado vivir.....
     Cabe aclarar que los autores aparecen con seudónimos, con el único afán de proteger su integridad a través del anonimato.....
     Gracias a ti, lector, por darle una oportunidad a la palabra que busca la libertad...
.....se aceptan observaciones y comentarios....


PRIMERA ENTREGA

Cadáver Exquisito No. 1

La fuga de los sentimientos
Lo único que quiero es tranquilidad
Pero me quedé mirando
Arrastrando las preguntas
Ahora es mi momento y dejaré el pasado ahí, en el pasado
Soy una langosta con hambre de volar
Valor para mí mismo
Me molesta el ruido
En cien palabras la guerra
Ella lloraba con hermosura
Quisiera todo y nada
La noche se asoma y sigo aquí
Tres por tres sin llegar a seis
Amor y dolor, hijos de un mismo Dios
Motivación y alegría
Siempre me he preguntado qué misión tengo
Por eso le he suspirado
Amanece, la sombra renace
y la música muere.
                              Elaborado por: Eligio Ordóñez López, Irigoterias, L.R.M. y Caín Ángeles.



Caballo de ajedrez
movimiento de neuronas
en la jugada
dos por
tres

peón del ajedrez
absoluta totalidad
en el descubrimiento
reina absoluta
caída
que te amanece
en la vejez
ajedrez.
                             Irigoterias


Ahora que soy grande
Sabes, recordando mi infancia
Me doy cuenta que siempre has estado conmigo
Sin condición alguna.

Recuerdo que cuando era pequeño
No me soltabas la mano, porque temías perderme
Y yo solía enojarme, sin darme cuenta
que lo único que hacías era cuidarme.

Tú, siempre tan linda, atenta y cariñosa
No pensabas en otra cosa
Más que en protegerme.

Ahora que he crecido me doy cuenta
que lo único que querías era mi bienestar.
Hoy te doy las gracias por haberme dado la vida
Por cuidarme y por hacerme un hombre de bien.

Gracias por tus regaños y consejos
Porque sin ellos
No sería quien soy.
Te amo mamá.
                                        L. R. M.

Buscando sonidos
Me quedé observando la aspereza de sus dedos, su piel endurecida, rugosa, de líneas fuertemente marcadas que gritaban sin mentiras los tantos años de trabajo rudo.
            Hubo un momento en que pensé desilusionarlo de la empresa que iniciaba, pero mientras me afanaba en encontrar las palabras adecuadas, descubrí en sus ojos un sincero brillo de entusiasmo y no pude evitar un sentimiento amarrado de ternura que pronto se tornó en complicidad.
            Velozmente, llegaron hasta mí imágenes polvosas de tiempos más generosos. Lo recuerdo intenso, casi enajenado, blandiendo un azadón con los dedos firmes como garras, inmerso en el ritual que marzo exigía: reducir a polvo el ejército de terrones rebeldes que invadían su adorado terreno de labor. “Estoy preparando la tierrita porque ya mero llega la hora de la siembra”, me decía, mientras bebía un respiro, acosado por los rayos del sol de mediodía, que apenas lograban detener su viejo sombrero que ya lucía cansado de lidiar con tantos vientos, soles y lluvias. Esa misma tozudez la pude mirar trabajando en el monte, preparando la carga de leña.
            Me sorprendía la seguridad con que dirigía el filo de su hacha y los certeros golpes con que partía en dos hasta los nudos más duros de la madera seca. La firmeza con que sus manos sujetaban el mango de esta cruel y sacra herramienta, me hacía pensar en el águila mexicana, sujetando la serpiente. Dedos duros, recios, que gritaban con orgullo que a diario se hablaban de tú con la bendita naturaleza.
Desmonté de mis recuerdos al escuchar un brillo conocido: las cuerdas de una guitarra, pulsadas con timidez por unos dedos curtidos de tanto ser. Son los dedos campesinos de mi amigo, que aprenderán a construir sonidos para acompañar sus cantos de amores que, por tardíos, se enredarán entre esperanzas.
Eligio Ordóñez López

Desolación

La tristeza duerme a mi siniestra
Subyace
Desdibuja mis sonrisas
Sutil
Y etérea
Gotea en el despliegue plomizo
De la tarde

La tristeza se viste de ternura
Lacrimosa
Ebria
Bailando de la mano
De la muerte
Se despierta con el último gemido
Buscando a ciegas
Entre mis huesos
Bajo mis párpados
La gota de nostalgia
Que llene de fervor
Su inerme manto

La tristeza
Vive
Existe
Camina
Se levanta
Recorre el hastío
Colgada de mi arrullo

La tristeza es el ritmo
Lento
Espeso
Parsimonioso
Con que le digo adiós
A la esperanza

... y ella me dice adiós
Sonriendo.
                                       Caín Ángeles


Para una mujer especial
Hola mi amor. Estuve pensando en ti más que nunca y recordé los momentos maravillosos que he vivido contigo. Todos esos detalles de tu parte, que me hacen amarte cada día más.
            La felicidad que me has brindado desde el momento en que te conocí, el cariño que me das y que crece cada día más.
            En verdad creo que tienes un corazón de oro. Por eso quiero agradecerte el haberme dado una familia tan bonita; por estar a mi lado en las buenas y en las malas. No cabe duda que eres la mujer perfecta y hermosa que me hace estremecer siempre que estoy a su lado, la reina de la que me enamoré como un loco y esa locura crece cada día más.
            Sí, mi amor, me enloqueces con tu forma de ser; por eso, agradezco ese amor que me has dado, ya que es el motor que me impulsa a seguir de pie y a derribar cualquier obstáculo. Es un orgullo tenerte como esposa, porque cuando he estado enfermo me has cuidado, cuando he estado triste me has animado. La verdad no sé si pueda pagarte algún día todo lo que me has dado. Sólo espero poder corresponderte con respeto, cariño y amor, mi amada esposa.
L. R. M.

Ayeres
Ayer me miré en tus sueños,
tejías de dudas
un triste final feliz

ayer guardé mi utopía
en las notas inconclusas
de una melodía gastada

ayer casi encuentro a Dios
cuando pedí al horizonte
mostrarme el color del sol

ayer me miré en tus ojos
y no vi que detrás de mí
mi cruz paciente esperaba

ayer no adiviné este hoy
que me sembró ya sin ti
en un ayer que no empieza.
                                                                                 Eligio Ordóñez López


La historia perfecta
Ahora sí, ¡lo logré! Estoy seguro. He concebido el mejor y más auténtico de los cuentos jamás escritos. La más exacta, plena y perfecta historia jamás narrada.
            Sé que todos esperan conocerlo, que están ávidos y sedientos de leerlo. Les pido un poco de paciencia, sepan que está casi listo. Sólo estoy buscando las frases precisas y oportunas para relatarlo, las letras, los signos, los acentos… los puntos y las comas necesarios.
            Tengan calma, por favor. Las palabras están por florecer. Estoy casi a punto de encontrarlas.
Caín Ángeles



Ruido, amigo mío, de algunos enemigo y por otros maldecido. Te agradezco por haber entrado a mis oídos en el momento preciso, alejando la demencia que dejó la decadencia de luchar por descubrir lo que ha sido mi existir. Divino y doloroso como espinas de rosal; aunque, estoy seguro de que serás fiel compañero en este mundo tan vil.
L. R. M.

Lo que el alma siente
Papi, hoy la maestra me preguntó por ti, me sentí confundido, y a la vez apenado por no saber qué contestar.
¿Qué podía decirle? ¿cómo podía excusarte? ¿Cómo decirle que no te conocí, que era muy pequeño cuando te perdí?
¿Cómo decirle que me dolía el simple hecho de mencionarte, que prefería pensar que estabas de viaje? ¿Cómo decir que no sabía a quién culpar de que te hubieras ido?
¿Cómo negar la falta que me haces? Siempre que hablan mis hermanos de ti, salgo corriendo para que no me vean sufrir.
Sí papi, lloro de impotencia porque sé que jamás te veré regresar de ese largo viaje. Te confieso que aún no he podido llenar este vacío que has dejado.
Y aunque tu recuerdo me impulsa, tu ausencia me lastima. Pero no te pongas triste, sólo quería decirte lo que el alma siente.
También quiero que sepas que estoy muy orgulloso de llevar tu sangre. Por favor, alégrate, porque sé con certeza que si estuvieras aquí no me dejarías estar triste, porque tú eres muy alegre.
Y aunque un segundo sin ti es una eternidad, te seguiré llevando en mi recuerdo, en mi corazón y en mi alma. Te quiero papi.
L. R. M.

¿Dónde te encuentras, ruido?
apagado en el silencio,
¿dónde te encuentras, ruido?
Fugitivo de los cuerpos
¿dónde te encuentras, ruido?
amordazado de motivos
¿dónde te encuentras, ruido?
atrapado en los sueños
del crimen de los años
¿dónde te encuentras, ruido?
vagabundo de los niños.
                 Irigoterias

La música llora
Atardece en tus sienes
lo incierto y lo verdadero
hoy son sólo penumbras
            rostros entre las sombras

el sueño navega entre lágrimas
el futuro duerme
            muere la mañana.

tus manos evocan arcos, volutas
      arpegios y notas
            sonidos y trastes
                    rasgueos y bemoles
            diapasones, cuerdas
                    danzas y canciones

mientras te distraes
pintando la vida
                        con vivos colores
y alegras paredes
con trazos azules
claroscuros
flores
melancólico
callado y solo
tus suspiros dedicas
al pequeño recuerdo
que en maderas y albores
te aguarda perenne
                        cual cómplice fiel
de música y fiesta
            de sueños
                        amor y pasiones

cae la penumbra
vuelve el encierro
que te aqueja
cierras los ojos
y envuelves en sueños
tus alas
tus viejos anhelos

afuera llueve
            la vida transcurre
el frío desnuda la noche
y en un rincón del silencio
abrazas la sombra inerte
de tu amortajado vuelo

en la distancia
detrás de la puerta
late la música
que inquieta    pesarosa
anhela 
            suspira
                        añora
la nobleza suave y nítida
de tus encallecidas manos

en tu mirada clara
en tus transparentes ojos
baila en silencio una musa
y en tu hablar dolorido
florecen verdades
       se honran soledades

pintas de rojo la tarde
mientras aspiras encierros
y cultivas dolores
que jamás envejecieron

…a lo lejos
el cielo se desgrana
y la música aún te llora.
                                             Caín Ángeles


La fuga de los sentimientos
Esa tarde no pude más, compadre, saqué la pistola, madre de todos los desafíos y compañera de todos los defectos de un machismo tardío, y fui a buscarla para desaparecer todos los agravios y las dudas de mis sentimientos.  No obstante, y a pesar de la vergüenza, sólo cuatro disparos le di, uno por cada uno de los hombres con los que me engañó.
            A pesar de todas las controversias que puede causar una discusión, te juro que no era mi objetivo atropellar sus necedades; sin embargo, no me pude contener, ya le había invertido demasiado y al írseme el primer tiro, los demás se dieron por añadidura y, ni modo, así es el olvido.
            ¿Celos? ¡Qué va!, si hubieras visto la manera de mirar a aquel individuo, hasta el más tarugo lo hubiera notado, y ni modo de no lavar el honor después de tanto tiempo conservarlo. Una mirada es una mirada y un disparo, pues es un disparo.
            ¿Y qué le tenías que perdonar? Si cada que salía me ponía el mismo pretexto: “que se aburría, que ella no era de telenovelas, que este no era su sueño, que todo había sido un engaño…”; en fin, una muerte a balazos no es novedad, de algo se mueren los inconformes.
            Te lo dije compadre, ten cuidado con tus atenciones, no se vaya a malinterpretar, ya ves cómo son las personas. Que qué tarugo, que qué confianzudo, y por si las dudas… así nadie queda equivocado: tú al panteón por descuidado, yo a la cárcel por alterado y la comadre al gozo por solidaria.
            “Y todo por no estudiar” -gritaba Heladio. “Y todo por no estudiar” -gritaba desde la cárcel la tarde de su captura, en medio del lodazal, junto a su novia muerta.
Irigoterias

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